miércoles, 8 de abril de 2020

Puto virus


domingo, 5 de abril de 2020

Jose Ortiz. Original

José Ortiz , seguro que cuesta reconocerlo en este registro... Y con los años que han pasado este original conserva el color intacto. 

jueves, 2 de abril de 2020

Adolfo usero. Original dedicado


martes, 31 de marzo de 2020

Ea, un poco de épica. Gañán vs Coronavirus.


lunes, 30 de marzo de 2020

Original De Rafael Mendez. Bufalo Bill


Portada doble, limpia, de Retazos


domingo, 22 de marzo de 2020

Mild Billl Hiccup de raf

Un trabajo de Raf para el mercado ingles casi desconocido, aparecido en la revista Lion.
















lunes, 13 de enero de 2020


Mi linfoma y yo. Nueva etapa.


Hace seis meses os comunicaba que estaba en plena batalla con el cáncer. Entiéndase fase de quimioterapia. Hoy tras estos meses  y seis sesiones de quimio de 6/7 horas cada una, las pruebas de imagen, resonancia y Pec Tac mostraron que ya no había actividad tumoral. Procedía pues finalizar esa etapa y estudiar si era conveniente dar radioterapia sobre dos restos del tumor principal que, reducidos de tamaño y sin actividad, seguían ahí, pegados al corazón. Finalmente decidieron no darme radio. Los riesgos colaterales eran muy evidentes. Zonas circundantes a los tumores quedarían tocadas y en este caso y al ser el corazón un órgano en movimiento esas zonas serían aún mayores. En definitiva, quedaría con insuficiencia cardíaca severa para siempre. Cómo decía, decidieron, creo que con buen criterio, no darme radio. De todos modos de reactivarse el tumor puede hacerlo por ahí o por cualquier otro lugar. No garantizaba nada y el coste era enorme.
Y ya en esta nueva etapa procede nuevamente armarse de paciencia, ir recuperándose poco a poco e intentar ir retomando la vida normal. Y por supuesto estar vigilantes, controles cada 3 meses, durante estos primeros años, para que si se da una recaída se detecte lo antes posible.
Y en el mejor de los casos asumir que no se regresa a la casilla de salida. Paso a formar parte de eso que los médicos llaman grupo de inmunodeprimidos, esto es, que el sistema inmune, por efecto del fuego amigo de la quimio, queda ya tocado para siempre y se es más vulnerable a infecciones, contagios y a desarrollar otras enfermedades. Una espada de Damocles con la que hay que aprender a convivir.
Agradeceros nuevamente, de corazón, las muestras de cariño que dejasteis en mi anterior entrada y a aquellos que en privado habéis seguido interesándose por mi estado y evolución durante estos meses.
No creo que imaginéis lo importante que son los afectos en esos momentos tan duros. De modo que vuestras palabras y vuestro aliento han ayudado, ayudan y mucho. Gracias.
Probablemente en breve si todo sigue sin contratiempos me iré dejando ver más por aquí.
Un abrazo.



Versión extendida.

La batalla no ha terminado pero si el fragor y dramatismo de los primeros momentos. En esa etapa se imponía ir afrontando, en corto, en cada momento,  lo que iba aconteciendo. Una auténtica montaña rusa de pruebas, diagnósticos, cirugía, medicación...y una adecuación mental para afrontar todo eso. Aquella creencia de que en la enfermedad, la actitud, el ánimo con que uno aborda los  acontecimientos que se suceden es muy importante no va descaminada. No cura pero si hace más llevaderos esos momentos y evita que te hundas. Es, creo, casi algo instintivo. La vida tiene sus propios resortes para la supervivencia.
Pensado en frío no me veo en ningún tipo de épica. Soy un cobarde confesó. Y ahí estaba, con mi miedo a las agujas pinchado de todas las formas posibles, con mis pulmones convertidos en casi destilerías (en uno de las punciones/drenajes me extrajeron 1,5 litros de un solo pulmón), con un barrenado (literal) en la cresta hiliaca para tomar una muestra de médula ósea y biopsiarla, con una cirugía a corazón abierto, de alto riesgo en la que se me loncheó el tumor principal que me rodeaba el corazón y en el que estaba infiltrándose, para acto seguido practicarme una ventana pericárdica, nombre un tanto poético para referirse a un agujero en el pericardio que facilitará el drenaje del propio corazón y mitigara también, el encharcamiento de los pulmones.
Y al fin, despertando de la operación, más sereno de lo que cabía esperar, con la sensación de que de no haberlo hecho tampoco hubiera sido tan terrible. La muerte en si misma no me asusta demasiado. Da miedo, eso sí, el dolor que suele acompañarla y pensar en las cosas que dejas atrás, sobre todo los afectos. Estos adquieren en momentos difíciles una dimensión extraordinaria. Probablemente la que deberían tener siempre. Una enseñanza que espero no olvidar. Cómo tampoco quiero olvidar las cosas sencillas que te ofrece la vida en el día a dia si sabes mirarlas, dejarte seducir por ellas y disfrutarlas. Pasear es una de ellas.
Y un momento de los que se te quedan grabados a fuego. Después de la cirugía y ya con los resultados de la biopsia me dan a conocer que se trata de un linfoma no hogkin. Un impacto tremendo, que en mi caso me deja literalmente sin habla, pero me animan con lo de que tiene tratamiento. Sin garantías, lógicamente pero hay esperanza. Me derivan a Jaén capital y una de las hematólogas que me vieron, y la que posteriormente llevaría mi caso, Gracia, me describe la situación, sin diplomacias. Mi cáncer tiene tratamiento pero mi corazón está tan débil que es posible que no aguante la quimioterapia. Y ahí viene el mazazo, se me da a elegir entre someterme a quimioterapia con resultado incierto y caso de sobrevivir con posibles efectos secundarios muy severos o... cuidados paliativos. Dos opciones que se me presentan de tal forma que casi resultaba más tentador lo de los cuidados paliativos que la otra opción que era casi un descenso a los infiernos.  Por arrojo o insensatez, a día de hoy me alegra no haber optado por los cuidados paliativos. Y como no, agradecido a Gracia por su acierto en el tratamiento y el seguimiento que me hizo y me sigue haciendo a dia de hoy.
El primer chute de quimio me lo dan partido en dos tandas/días y estoy hospitalizado una semana observando como respondo. Los miedos iniciales se van disipando y mis constantes van camino de cierta normalidad. Se me retira el oxígeno, doy pequeños paseos, recibo algunas visitas de familia y amigos y veo in situ a mi nieta Claudia.
He sobrevivido al primer asalto
Y como en el fútbol, partido a partido, uno va afrontando los retos como se van presentando, sin ver más allá del día a día. De tal forma que pasada una semana se me da el alta y vuelo a casa tras 26 días hospitalizado y haber pasado por tres hospitales. Una gran sensación de alivio y libertad el dejar atrás el internamiento en hospitales. Al menos de momento.
Y ya en el hogar y rodeado de los míos afronto los probablemente meses más duros. El esternón debía unir de nuevo con ayuda de un cable de acero que llevaré ahí para los restos y con una casi inmovilidad para dormir, siempre boca arriba. Posición que añadía al dolor toráxico otro mayor en las lumbares y que me impedía dormir con cierta normalidad. De tal forma que no más allá de las 4 de la madrugada, ligero de equipaje, me bajaba del dormitorio al salón, a un sillón relax que me regalaron, y que al recogerme un poco mejor las lumbares sentía un cierto alivio.
Y así se fueron sucediendo los días, con esos dolores como telón de fondo pero con la calidez de tener a mi alrededor a mi mujer, a mis hijos y a esa pequeñita rubia que gateaba incansable a mi alrededor y que tanto ha tenido que ver en mi recuperación.
Transcurridas tres semanas tocaba de nuevo quimio, está vez en una sola sesión. Se me hospitaliza de nuevo pero solo una noche. Nuevamente respondo bien. Voy llevando la quimio de forma bastante aceptable, con los efectos secundarios previsibles pero no muy acentuados. Vuelvo a casa. Efecto conocido de la quimio ya comienza la época otoñal en mi cabellera y toca... raparse lo que queda del pelo. Ya soy a ojo de todos y oficialmente un enfermo de cáncer.
Lo que sigue entra dentro de la normalidad del tratamiento. Con cada nueva sesión de quimio me voy sintiendo un poco más debilitado. Me dicen que es normal y asumo la paradoja de que está medicación siendo efectiva contra la enfermedad tiene como contrapartida el fuego amigo.
Pese a todo, casi desde el principio de mi vuelta a casa, comienzo mis paseos matinales con mi mujer. Durante el verano bien tempranito, al amanecer, para evitar el sol que esta totalmente contraindicado durante la quimio. Más cortitos al principio, los fuimos incrementando poco a poco.
A medianos del tratamiento, tras 3 sesiones toca analítica, resonancia y Pec Tac. Resultado: todo parece ir en la buena dirección.
Tres sesiones más, cada 21 días, y tocan de nuevo estas pruebas. Si todo va bien se queda en estas seis sesiones y sino me darían dos mas. Las pruebas indican que YA NO HAY ACTIVIDAD TUMORAL. Acaba la quimioterapia.
El alivio es tremendo pero en parte solo pasajero. Las pruebas de imagen indican que del tumor principal, adheridos al corazón, quedan dos restos inactivos y ya de menor tamaño pero están ahi. Deciden evaluar el darme radioterapia sobre los mismos. Un par de semanas de una gran preocupación. El eliminarlos mediante radio conllevaría tocar el corazón al que están pegados y al ser este un órgano en movimiento las zonas circundantes afectadas son mayores. En definitiva, el neutralizar esos restos para evitar una posible reactivación del tumor conllevaría la certeza de un corazón dañado de forma irreversible  e insuficiencia cardíaca de por vida.
Finalmente deciden que mejor no dar radioterapia sobre los mismos por los riesgos que conlleva.
Comienza la etapa postquimio y de una lenta pero de  progresiva recuperación.
Recuerdo con emoción a una hematóloga, Paqui, que tras verme al principio, tras la operación no volvió a verme hasta meses después y que al hacerlo se mostró sorprendida y contentisima con mi evolución, hasta el punto de decirme que por casos como el mío valía la pena su profesión.
Mi mujer, tras seis meses a pie de obra, día y noche, se reincorpora al trabajo y yo entro en esta nueva fase con controles periódicos de la hematóloga y cardióloga pero ya más relajada, y terminada la quimio, ya con una sensación de mejoría, como decia muy lenta pero más evidente y constatable.
Y en eso estamos, en esa calma donde se saborean y disfrutan las cosas pequeñas que nos regala la vida, se degustan los afectos, los tiempos adquieren otra dimensión... pero  también comienza a aflorar todo el estrés y tensiones acumuladas y uno anda a ratos con euforias varias, bajones en forma de depre, sensibilidad emocional muy acusada, ataques de mieditis por lo acontecido y venidero ... Me dicen desde instancias médicas que esto es normal y que terminara pasando. Es una etapa de descompresión que se manifiesta de diversas formas. Esta es una de ellas. Eso me tranquiliza y lo asumo como efectos secundarios que terminaran por remitir. Como otras tantas veces: paciencia.
El saldo de estos meses, que a mí se me antoja casi una vida, pese a todo, es positivo. Lo mas importante, he redescubierto a mi familia. He vivido con ellos momentos de una gran intensidad emocional y me siento un privilegiado de haber tenido y tener a mi lado a tan buena gente y de haberme sentido muy arropado  en todo momento. Y no busquen causa efecto en mi persona. No la hay. Yo, y no son falsas modestias, no he tenido nada que ver, como ejemplo o educador soy nefasto. Simplemente me ha tocado la lotería.

También he tenido la fortuna de encontrarme en este periplo con personal médico y de enfermería no solo excelentes profesionales sino también con ese plus de empatía y cariño y que los enfermos necesitamos y valoramos tanto. Ahí están mi querida Carmen, médica de cabecera,  mi simpática y estimada enfermera Montse, de Linares o mi entrañable Marta, de Jaén, a la que bastó una semana para enamorarme y dejarme un recuerdo imborrable. Por citar solo a algunos y sin menosprecio de los demás, porque la verdad es que me sentí muy arropado y bien tratado por todo el personal de la planta de hematologia del Hospital de Jaén, con mi hematologa, Gracia, a la cabeza. A todos ellos mi gratitud y afecto. De corazón.
Y aquí estamos. Dado que los médicos me han repetido que no les oiré la palabra curación referida a esta enfermedad yo tampoco la utilizaré y hablaré, como ellos, de que de momento la enfermedad parece estar en remisión o controlada.
En todo caso, a los amantes de las emociones fuertes les recomiendo que se dejen de sucedaneos tipo puenting o similares y se apunten al cancer, El vertigo esta asegurado.
Y parafraseando al gran Jose Luis Cuerda...amanece que no es poco.
Suma y sigue.
Un abrazo a todos. Nos vemos.







jueves, 9 de enero de 2020

Calendarios de mesa para imprimir y montar 2020



Calendario de mesa 2020. Imprimir y montar


viernes, 12 de julio de 2019

AUSENCIA. MI LINFOMA Y YO..



Seguramente algunos de vosotros os habréis preguntado por mi ausencia durante estos meses. Algunos, pocos, lo sabéis, la mayoría no. Ignoro si le importa a mucha gente de mis supuestos amigos. No importa. Os dejo una pequeña crónica para quien pueda interesar.
Sucintamente. Al margen del look plagio del amigo Jordi Bayarri.
Me descubrieron un linfoma que tenía manifestaciones en diversas partes del cuerpo pero el principal en torno al corazón. Me operaron el 1 de Abril y desde entonces recibo quimioterapia. La evolución a día de hoy parece positiva.
Como comprenderéis esto no es una vuelta a la normalidad. Seguiré aún un tiempo sin aparecer por aquí y desde ya pido disculpas porque no contestaré comentarios.
Para aquellos que les apetezca más información os dejo un relato un poco más extenso.
Hará cosa de un año que arrastraba algunos problemas de salud, tuvieran conexión o no, el caso es que en Marzo se acentuó un deterioro físico que tuvo como colofón la detección de un cáncer. Y a partir de ahí se entra de sopetón en una realidad nueva. Una sucesión de hechos, atropellados y sin tiempo de digerir...una auténtica montaña rusa que ha vivido y vive mucha gente y que el azar ha querido que en esta ocasión la protagonice yo. Y una vez en el asunto pues toca lo que toca. Afrontar la situación como uno buenamente sabe y puede. Y en eso estamos.
Como os podéis imaginar se pasan por distintas fases. Nada original. Lloronas, miedos, cierta resignación, cabreo...Lo más intenso, lógicamente, el comienzo, cuando a la sorpresa y el susto/terror se superponen las dudas, la incertidumbre, el desconocimiento y alcance de la enfermedad.
Y comienza la peli. Un TAC detecta masas tumorales en el abdomen y en la parte superior, en el pecho, las más grandes rodeando, colonizando el corazón, con infiltraciones en el mismo. Se me envía de urgencia al hospital Reina Sofía de Córdoba donde se me opera del corazón. Se quita lo que pueden de esa masa tumoral sin tocar el organo y se manda a hacer la biopsia. Si es un cáncer al uso (por llamarlo de alguna forma) quiere decir que tengo metástasis a mogollón y la operacion no ayudará significamente a mejorar los negros augurios en cuanto a esperanza de vida. La información que me dan, por elección mía y como cobarde confeso es de tipo medio. Lo que os acabo de contar no lo conocía en tiempo real. Solo el hecho de la operación. La familia, mi mujer e hijos si que conocían y sufrían en silencio el negro panorama. Paso un tiempo post operatorio durillo hasta que llegó el resultado de la biopsia. Era un linfoma. Ganglios del sistema linfático inflamados y tumorales. Dentro de malo las esperanzas eran mayores y había tratamiento, con los riesgos evidentes, muchos, pero, repito, mayores esperanzas, sino de curación al menos de que la enfermedad remita y este controlada.
Se impone un largo proceso. Comienza la quimioterapia y en eso estamos. Cuatro sesiones de 6 horas y camino de la quinta.
Las pruebas y controles parecen indicar una evolución positiva. Dicho esto con todas las reservas, porque estos chutes en el mejor de los casos combaten eficazmente la enfermedad pero también te van debilitando y haciendote muy vulnerable al dejar las defensas hechas unos zorros. De manera que se imponen severas medidas de higiene y precauciones de todo tipo por tiempo ilimitado, porque contagios o infecciones, aunque sean leves, en éstos casos pueden complicar mucho las cosas.
Cuídense. Un abrazo

miércoles, 12 de diciembre de 2018

Calendario de mesa 2019. Imprimir y montar.


Calendario de mesa 2019. Imprimir y montar.


lunes, 18 de septiembre de 2017

Ilustración gigante de Carlos Gimenez a Manuel Darias


jueves, 6 de julio de 2017

Entintando a Neal Adams.

Pues eso, una prueba que hice de entintar un lápiz de Tarzan que me gustaba mucho...


sábado, 24 de junio de 2017

Poster de Dani Futuro


domingo, 29 de enero de 2017

coloreado caricatura Frank

miércoles, 21 de diciembre de 2016

Calendarios de mesa 2017. Imprimir y montar.



jueves, 18 de agosto de 2016

ESCRITO DE PRESENTACIÓN DEL CUADERNILLO.


Inedito. Lo escribí para la ocasion pero me pareció largo y lo de leer un papel, no se... finalmente improvisé algo mas breve.
"Cosas de poca importancia.
Sin duda las cosas no siempre son lo que parecen. Esto que ven ustedes aquí es una revista de pocas paginas, con un cuadernillo central que contiene una aventura del Capitán Trueno. En el quiosco encontraran cientos de ellas, con mas paginas y mas colorines, de moda, prensa rosa, de actualidad política, etc, etc. Objetiva y fríamente hablando esto es poca cosa. También el mundo de la historieta, de nuestros queridos tebeos es poca cosa. Lo parece al menos.
Sin embargo por debajo de los grandes acontecimientos, debajo del caparazón de la HISTORIA, esa con mayúsculas, hubo, hay y habrá historias pequeñitas, de esas de andar por casa y sin el apresto de las cosas tenidas por importantes y trascendentes. A una de esas historias quiero referirme.
Este que les habla un día fue niño. Bueno, en mi pueblo éramos chiquillos que lo otro sonaba muy fino y era cosa de ricos. Y este chiquillo, introvertido, poco habilidoso en los juegos al uso, se daba con frecuencia a la lectura de tebeos. Algo común en aquellos días. Ya no lo era tanto el que se recreara en los mismos y le gustara dibujar y copiar, sin cesar, poses, de aquellos personajes, y escenarios, tomados de las viñetas. Todo ello en cuadernos de nombre redundante y escrito y en diagonal como recordaran los mas veteranos. Y en esas estábamos que este chiquillo a veces dejaba volar la imaginación y veiase dibujando tebeos. Y puestos a elegir los de su personaje mas querido: El Capitán Trueno. Son esas cosas que uno imagina, porque soñar es gratis, que endulzan la mente, embriagan y evaden por unos minutos de la realidad. Un chute, vamos, pero que sin excesos no deja secuelas perniciosas ni tiene efectos dañinos. O eso creo, vaya usted a saber. El caso es que ese chiquillo esta a punto de cumplir los 44 años. Han pasado muchas lunas, como decían aquellos indios (para los mas finos, pieles rojas) que yo adoraba también y durante todo este tiempo no he dejado de darme periódicamente un lingotazo de aquellos. No les extrañe este empecinamiento. Mi madre les diría que por poco paso de la teta materna, y sin intervalos, a la conyugal. Bueno, a lo que iba, ese chiquillo siguió dibujando y llegó a ser un profesional de los tebeos. Y en su labor sigue intentando emular la magia de aquellas viñetas. Ha dibujado muchas paginas, de muchos géneros, ha creado personajes y ha parodiado a otros. Pero sin duda tenia (hace tiempo que no doy los verbos, pero suena a pasado) una asignatura pendiente: Dibujar a su capi. Y ese momento llegó. Aquí. Ahora. Es esta pequeña revista. Y mi capi campa por sus fueros en esas paginas centrales. Como siempre, ayudando al débil y deshaciendo entuertos. Como siempre, de la pluma de Víctor Alcázar. Perdón, de Víctor Mora, y con ese chiquillo a los lápices. Y no se trata de estar a la altura o de competir con los que me precedieron y embelesaron, Ambros, Osete, Pardo, Tinoco,,, sino de mi versión de este querido personaje.
Creo tener cierto oficio y educada la muñeca, pero créanme si les digo que en mas de una ocasión me falló el pulso. Como imagino que me temblará la voz en el momento de leer estas lineas. Perdónenme. Un viejo sueño se ha hecho realidad. Ahí es ná. Y a mi, después de darle las gracias a Víctor Mora por los momentos tan entrañables que guardo en mi memoria y por su enorme generosidad al prestarme a su criatura, que siempre fue un poco nuestra, a mi, digo, lo que me apetece de verdad es un cigarrillo. Si, ese que echo tras otros goces. Porque dibujar al capi ha sido, en otro orden, un verdadero placer.
Y entre esas volutas de humo, me pensaré, sin prisas, si aun me queda algo por hacer en la vida.
Esto no pasara a la historia, decía al principio. Ni falta que hace. Pero a ver quien es el guapo que me quita lo bailao.
Paco Nájera"

Portadas del cuadernillo Zagorf el belicoso.