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lunes, 25 de junio de 2012

Hay mujeres.

Hay mujeres... para todos los gustos.
De  Joaquin Sabina y Viceversa




Hay mujeres que arrastran maletas cargadas de lluvia,
hay mujeres que nunca reciben postales de amor,
hay mujeres que sueñan con trenes llenos de soldados,
hay mujeres que dicen que si cuando dicen que no,
oh oh oh oh oh oh
oh oh oh oh oh oh
hay mujeres que bailan desnudas en cárceles de oro,
hay mujeres que buscan deseo y encuentran piedad,
hay mujeres atadas de manos y pies al olvido,
hay mujeres que huyen perseguidas por su soledad.
Hay mujeres veneno mujeres imán,
hay mujeres de fuego y helado metal,
hay mujeres consuelo, hay mujeres consuelo,
hay mujeres consuelo mujeres fatal.
Hay mujeres que tocan y curan, que besan y matan,
Hay mujeres que ni cuando mienten dicen la verdad,
Hay mujeres que explotan secretas de estancias del alma,
Hay mujeres que empiezan la guerra firmando la paz.
oh oh oh oh oh
oh oh oh oh oh
Hay mujeres envueltas en pieles sin cuerpo debajo,
hay mujeres que en sus caderas no se pone el sol,
hay mujeres que van al amor como van al trabajo,
hay mujeres capases de hacerme perder la razón.
Hay mujeres veneno mujeres  imán,
hay mujeres de fuego y helado  metal,
hay mujeres consuelo, hay mujeres consuelo,
hay mujeres consuelo mujeres fatal.
Hay mujeres veneno mujeres imán,
hay mujeres de fuego y helado metal,
hay mujeres consuelo, hay mujeres consuelo,
hay mujeres consuelo mujeres fatal.

domingo, 2 de mayo de 2010

Javier Ruibal. Amada.

Para personas como yo, duras de oído para esto de la música, tiene un merito enorme que una canción logre conmoverlo y le llegue, por extraños vericuetos, al alma. Amada, una antigua canción de Javier Ruibal lo logró.


Amada

(Javier Ruibal)

Límpiame, mujer,
sudor y sangre sólo traigo;
ni siquiera soy aquél
que viste partir.
Mira bien, mujer,
el llanto amargo que derramo:
es lo único bueno
que encontré para ti.

Tanto si vencí
como si vuelvo derrotado,
se asoma la muerte
por toda mi piel;
y si han de venir
para arrancarme de tu lado,
átate a mi cuerpo
de manos y pies.

Amada,
sólo el agua clara
refleja la luna
que ayer adorabas.

Amada,
ya no tengo duda:
no es la misma luna
que llevo en la espada.

Amada,
ya no seré nada
si tú no me llevas
lejos de las armas.

domingo, 6 de diciembre de 2009

Siempre te recuerdo vieja

Debo ser un carroza pero esta antigua canción de Labordeta siempre me pareció bellísima.

La vieja

Siempre te recuerdo vieja
sentada junto al hogar,
acariciando la lumbre,
la cadiera y el pozal.

La tristeza de tus ojos
de tanto mirar,
hijos que van hacia Francia
otros hacia la ciudad.
Miguel dice que va bueno
y parió la del Julián.
Tú te quedas con tus muertos
rezándoles sin parar,
pensando que en esta vida
sólo se puede llorar.

Siempre te recuerdo vieja
sentada frente al portal,
repasando antiguas mudas
que ya nadie se pondrá.

Al cierzo de los otoños
vas a buscar
palabras desde la Francia
o desde la ciudad.
Miguel cayó del andamio
y parió la del Julián.
Tú, tus mitos y tus penas
cubren barbecho y erial,
cubren los viejos olivos
con tu densa soledad.

Siempre te recuerdo vieja
zurciendo la eternidad
con tus palabras menudas
ocultando la verdad.

Miguel murió del andamio
y los chicos del Julián
al final de aquel verano
volvieron a la ciudad.
A ti te enterramos pobre,
como debía pasar,
al lado de tu marido,
tus padres y el sacristán,
que loco por las campanas
se desguazó ante el altar.

Siempre te recuerdo vieja
nunca te podré olvidar,
eternamente paciente,
sufriendo sin más ni más.

José Antonio Labordeta

lunes, 2 de noviembre de 2009

Leonard Cohen



Hay músicas y músicos que en determinados momentos de nuestra vida nos han marcado. El canadiense Leonard Cohen es uno de ellos. Su voz ronca, profunda de sugerentes y embriagadoras resonancias es una caricia para el alma, incluso para personas como yo que soy duro de oído para la música y ahora que caigo, en mi agnosticismo, también soy un desalmado lo que eleva el mérito de este hombre hasta cotas muy elevadas.
Os diré como curiosidad que Cohen en un amante de la poesía Lorquina hasta el punto de que a su hija la llamó Lorca Cohen. Os dejo la canción con la contribuyó al disco colectivo "Poeta en nueva York" que si bien no es su canción mas conocida no deja de ser bellísima.

Pequeño vals vienés


En Viena hay diez muchachas,
un hombro donde solloza la muerte
y un bosque de palomas disecadas.
Hay un fragmento de la mañana
en el museo de la escarcha.
Hay un salón con mil ventanas.
¡Ay, ay, ay, ay!
Toma este vals, este vals,
este vals con la boca cerrada.

En Viena hay cuatro espejos
donde juegan tu boca y los ecos.
Hay una muerte para piano
que pinta de azul a los muchachos.
Hay mendigos por los tejados,
hay frescas guirnaldas de llanto.
¡Ay, ay, ay, ay!
Toma este vals, este vals,
este vals que se muere en mis brazos.

Este vals, este vals, este vals, este vals,
de sí, de muerte y de coñac,
que moja su cola en el mar.
Porque te quiero, te quiero amor mío,
en el desván donde juegan los niños,
soñando viejas luces de Hungría
por los rumores de la tarde tibia,
viendo ovejas y lirios de nieve
por el silencio oscuro de tu frente.
¡Ay, ay, ay, ay!
Toma este vals, este vals,
este vals de quebrada cintura.

Este vals, este vals, este vals, este vals,
de sí, de muerte y de coñac,
que moja su cola en el mar.

En Viena bailaré contigo
con un disfraz que tenga cabeza de río.
¡Mira qué orillas tengo de jacintos!
Dejaré mi boca entre tus piernas,
mi alma en fotografías y azucenas,
y en las ondas oscuras de tu andar.
Quiero amor mío, amor mío, dejar
violín y sepulcro, las cintas del vals.
Quiero amor mío, amor mío, dejar
violín y sepulcro, las cintas del vals.
¡Ay, ay, ay, ay!
Toma este vals, este vals,
este vals del "te quiero siempre".

Este vals, este vals, este vals, este vals,
de sí, de muerte y de coñac,
que moja su cola en el mar.

Este vals, este vals, este vals, este vals,
de sí, de muerte y de coñac,
que moja su cola en el mar.

Porque te quiero, te quiero amor mío,
en el desván donde juegan los niños,
soñando viejas luces de Hungría
por los rumores de la tarde tibia ...

domingo, 4 de octubre de 2009

Gracias a la vida

Murió Mercedes Sosa. Descanse en paz. Les dejo una canción que ya forma parte de la banda sonora de algunos de nosotros.

Gracias a la vida

Gracias a la vida que me ha dado tanto.
Me dio dos luceros que, cuando los abro,
perfecto distingo lo negro del blanco,
y en el alto cielo su fondo estrellado
y en las multitudes el hombre que yo amo.

Gracias a la vida que me ha dado tanto.
Me ha dado el oído que, en todo su ancho,
graba noche y día grillos y canarios;
martillos, turbinas, ladridos, chubascos,
y la voz tan tierna de mi bien amado.

Gracias a la vida que me ha dado tanto.
Me ha dado el sonido y el abecedario,
con él las palabras que pienso y declaro:
madre, amigo, hermano, y luz alumbrando
la ruta del alma del que estoy amando.

Gracias a la vida que me ha dado tanto.
Me ha dado la marcha de mis pies cansados;
con ellos anduve ciudades y charcos,
playas y desiertos, montañas y llanos,
y la casa tuya, tu calle y tu patio.

Gracias a la vida que me ha dado tanto.
Me dio el corazón que agita su marco
cuando miro el fruto del cerebro humano;
cuando miro el bueno tan lejos del malo,
cuando miro el fondo de tus ojos claros.

Gracias a la vida que me ha dado tanto.
Me ha dado la risa y me ha dado el llanto.
Así yo distingo dicha de quebranto,
los dos materiales que forman mi canto,
y el canto de ustedes que es el mismo canto
y el canto de todos, que es mi propio canto.

Gracias a la vida que me ha dado tanto.

lunes, 15 de junio de 2009

No me llames extranjero.



Bellisima letra la de esta canción de Rafael Amor, muy a tener en cuenta en los tiempos de crisis cuando los vientos xenófobos arrecian.
Vean

NO ME LLAMES EXTRANJERO

No me llames extranjero, por que haya nacido lejos,
O por que tenga otro nombre la tierra de donde vengo
No me llames extranjero, por que fue distinto el seno
O por que acunó mi infancia otro idioma de los cuentos,
No me llames extranjero si en el amor de una madre,
Tuvimos la misma luz en el canto y en el beso,
Con que nos sueñan iguales las madres contra su pecho.

No me llames extranjero, ni pienses de donde vengo,
Mejor saber donde vamos, adonde nos lleva el tiempo,
No me llames extranjero, por que tu pan y tu fuego,
Calman mi hambre y frío, y me cobije tu techo,
No me llames extranjero tu trigo es como mi trigo
Tu mano como la mía, tu fuego como mi fuego,
Y el hambre no avisa nunca, vive cambiando de dueño.
Y me llamas extranjero por que me trajo un camino,
Por que nací en otro pueblo, por que conozco otros mares,
Y zarpé un día de otro puerto, si siempre quedan iguales en el
Adiós los pañuelos, y las pupilas borrosas de los que dejamos
Lejos, los amigos que nos nombran y son iguales los besos
Y el amor de la que sueña con el día del regreso.
No me llames extranjero, traemos el mismo grito,
El mismo cansancio viejo que viene arrastrando el hombre
Desde el fondo de los tiempos, cuando no existían fronteras,
Antes que vinieran ellos, los que dividen y matan,
Los que roban los que mienten los que venden nuestros sueños,
Los que inventaron un día, esta palabra, extranjero.

No me llames extranjero que es una palabra triste,
Que es una palabra helada huele a olvido y a destierro,
No me llames extranjero mira tu niño y el mío
Como corren de la mano hasta el final del sendero,
No me llames extranjero ellos no saben de idiomas
De límites ni banderas, míralos se van al cielo
Por una risa paloma que los reúne en el vuelo.

No me llames extranjero piensa en tu hermano y el mío
El cuerpo lleno de balas besando de muerte el suelo,
Ellos no eran extranjeros se conocían de siempre
Por la libertad eterna e igual de libres murieron
No me llames extranjero, mírame bien a los ojos,
Mucho más allá del odio, del egoísmo y el miedo,
Y verás que soy un hombre, no puedo ser extranjero.

RAFAEL AMOR®